Por Pamela Barrantes (*)

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saber que habíamos contribuido nos hacía dichosos y a la vez comprometidos con la población."

El comienzo nos dio una gran enseñanza (Hasta ahora la enseñanza es mucha pues parten de nuestras vivencias  y el aprendizaje es más profundo), teníamos grandes expectativas, y todas ellas, aun estando en mitad del programa, han rebasado. Entre todo el grupo nació una amistad grande, así empezamos a confiar entre nosotros, a caminar y construir todos juntos.

Considero que todos somos líderes, ya que todos tenemos la capacidad de influenciar en los demás y en nosotros mismos, partiendo de esa premisa, considero que lo visto, lo hecho y lo vivido en Lunahuaná influenció en nosotros y nosotros sentimos que también le aportamos.

Comenzando por el colegio  N°20229, en unos de los anexos de Lunahuana, Paullo, la directora, quien amablemente nos recibió, nos dio un breve relato de cómo estaba marchando el colegio, y a su vez del porqué recién se había reincorporado al colegio por razones de salud. -cabe mencionar que se encontraba mal de salud-  y claro, nosotros para poder entender y ver la forma de ayudar teníamos que, de cierta manera, indagar y tener información (solo era primaria, 3 salones multigrados, y 3 profesoras) y la directora por su parte, con su cargo y como coordinadora de todo el centro educativo, tenía que conocer y saber de su grupo, lugar de trabajo, para que pudiese mejorar y hacer trabajos en conjunto con los profesores. No solo bastaba con tener el cargo, sino también ejercerla de manera legal y legítima, considero que era así. Una buena forma de avanzar, también es conocer nuestras limitaciones y pedir ayuda, hacer un trabajo de equipo, y ahí estábamos nosotros, prestos a ayudar, así que nos encomendó la tarea de ordenar la dirección, la sala de cómputo y un aula de una profesora (Rosa).

En principio sabíamos lo que teníamos que hacer, pero no cómo hacerlo, y más aún sin los implementos necesarios, al menos el de limpieza, encontramos por ahí unos  trapitos y agua (teníamos que usar los recursos del lugar), y empezamos. Considero que si quieres dar  lo mejor, tienes que conocer tus fortalezas y reconocer tus debilidades, y eso es lo que  hicieron varios compañeros, hicieron lo que mejor sabían hacer -así canalizábamos esfuerzos-, nos organizamos, algunos tomaron la posta y la diligencia de coordinar y repartir funciones -más que nada, ver qué comisiones faltaban -todos acogimos una comisión y por ende una tarea, una responsabilidad en equipo de 2 a 3 personas. Curiosamente, y notándolo ahora, elegí estar en el salón de aula (junto a mi amiga Lucy, quién más me había animado a estar ahí -seguramente porque también, al igual que yo, teníamos ganas de conversar y ordenar las cosas de niños- de eso se trataba, como líderes teníamos que animarnos), a veces, no logro demostrar o me cuesta expresar lo que bien puedo hacer, en este caso, el arte de las manualidades, en principio no sabía si hacerlo, no me sentía preparada, y pues siempre con la incertidumbre de pensar que al final no saliera bien, pues la profesora nos había pedido también arreglar el teatro de títeres, en ese momento Lucy lanza una frase ”Pame terminamos y hacemos el teatro”, y bueno, sentí la confianza de asumir el reto. Ordenamos el salón y luego empezamos, entre conversa y conversa con ella, fueron dándose ideas de darle brillo y color al teatro, en ese momento me sentí  bien, aliviada y feliz de hacer algo que me gustaba, no mirábamos el tiempo, simplemente seguíamos haciendo, y queríamos terminar pues sabíamos que ello iba a ser utilizado por otros niños y que a través de ello podían generar sonrisas. Recordamos el tiempo de escuela, cuando teníamos a nuestra profesora favorita, y pensamos como niños y como queríamos ver nuestro salón.

Al final de terminada la tarea, volvimos a comentar con nuestros compañeros cómo nos había ido, todos teníamos una alegría y una sonrisa grande en el rostro  de haber  podido dejar nuestro granito de arena en el colegio, ya que sabemos que muchos de los colegios no tienen buenas condiciones favorables, será que la inversión en ese aspecto es muy poca por el Estado, y de un modo u otro es la población quien lo mantienen limpio y ordenado, y saber que habíamos contribuido nos hacía dichosos y a la vez comprometidos con la población.

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Pamela vive en Comas, estudia Comunicación para el Desarrollo en la Pontificia Universidad Católica del Perú, participa en la Mesa de Juventudes de Comas y actualmente participa de la Escuela de Liderazgo Juvenil de Adep en el programa formativo Ciudadanía y Democracia.

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